La apuesta inmobiliaria de la familia Piñera Morel en el lago Ranco avanza
La iniciativa vinculada a la familia Piñera Morel contempla 208 viviendas de segunda residencia en la ribera del lago Ranco, en Futrono. Tras obtener aprobación ambiental, el proyecto deberá enfrentar ahora una nueva etapa de permisos sectoriales y municipales antes de iniciar sus obras, proyectadas por etapas hasta 2033.


El desarrollo de segunda vivienda vuelve a tomar protagonismo en el sur de Chile. La Comisión de Evaluación Ambiental de Los Ríos aprobó el proyecto “Nuevo Desarrollo Inmobiliario Bahía Coique”, una iniciativa de US$40 millones que contempla la construcción de 208 unidades habitacionales en uno de los principales destinos turísticos asociados al lago Ranco.
El proyecto es impulsado por Inmobiliaria Arenas Blancas, sociedad vinculada a los hijos del expresidente Sebastián Piñera, y busca ampliar la oferta residencial y turística existente en Bahía Coique, en la comuna de Futrono.
La aprobación ambiental representa un avance relevante para una iniciativa que ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental en febrero de 2025 y que durante su tramitación enfrentó una serie de observaciones y retrasos asociados principalmente a materias arqueológicas, sanitarias e hídricas.
El Informe Consolidado de Evaluación (ICE) elaborado por el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) concluyó que el proyecto cumple con la normativa ambiental aplicable, permitiendo que avance hacia la siguiente fase de su desarrollo.
208 unidades frente al lago Ranco
El proyecto considera 208 viviendas entre departamentos y unidades tipo village, destinadas principalmente al segmento de segunda residencia.
La iniciativa se desarrollará sobre un terreno de aproximadamente 18,12 hectáreas, dentro de un paño mayor asociado al proyecto que alcanza cerca de 41 hectáreas, emplazado en la ribera del lago Ranco.
El diseño contempla edificios de entre cuatro y cinco pisos, sin subterráneos, además de viviendas de dos niveles correspondientes al formato village. A ello se suman áreas verdes y distintos equipamientos destinados a complementar el desarrollo.
La ejecución está planificada por etapas y se proyecta hasta 2033, configurando un desarrollo de largo plazo para el sector.
La entrega de las unidades a sus propietarios se realizará una vez obtenida la recepción municipal de las respectivas obras.
Del permiso ambiental a la obra
La aprobación de la Comisión de Evaluación Ambiental no significa todavía el inicio de las construcciones.
El proyecto deberá avanzar ahora en la obtención de los permisos sectoriales correspondientes y del permiso de edificación ante la Dirección de Obras Municipales de Futrono.
Esta nueva etapa será clave para determinar los plazos efectivos de ejecución de las primeras obras y el avance de las distintas fases contempladas en el proyecto.
El caso vuelve a poner en evidencia la extensión y complejidad de los procesos que debe atravesar un desarrollo inmobiliario de estas características antes de llegar a la etapa de construcción.
Arqueología y recursos hídricos marcaron la tramitación
El camino hasta la aprobación ambiental no estuvo exento de dificultades.
Uno de los principales factores que retrasó la evaluación fue la falta de autorización del Consejo de Monumentos Nacionales para realizar las prospecciones arqueológicas requeridas en el área de emplazamiento.
A ello se sumaron observaciones de organismos públicos relacionadas con la gestión de aguas servidas y los recursos hídricos, lo que llevó al titular a reformular parte del diseño original.
Durante el proceso de participación ciudadana también se plantearon inquietudes respecto de los eventuales efectos del proyecto sobre el ecosistema del lago, biodiversidad, paisaje, recursos hídricos y patrimonio arqueológico.
La aprobación finalmente obtenida refleja el cierre de una etapa de evaluación en la que el proyecto debió responder a las observaciones formuladas por los distintos organismos participantes.
Segunda vivienda y desarrollo turístico
Más allá de la magnitud de la inversión, el proyecto se inserta en una tendencia que ha cobrado fuerza en distintas zonas del sur de Chile: el desarrollo de proyectos destinados a segunda vivienda asociados a destinos turísticos consolidados.
En este caso, Bahía Coique cuenta con una trayectoria como complejo turístico y balneario a orillas del lago Ranco. El nuevo desarrollo busca complementar esa infraestructura mediante una oferta residencial de mayor escala, incorporando departamentos y viviendas tipo village.
La iniciativa también representa un caso relevante para observar cómo se está desarrollando el mercado de segunda vivienda fuera de la Región Metropolitana, particularmente en territorios donde el atractivo paisajístico, turístico y de conectividad se convierte en uno de los principales motores de la demanda inmobiliaria.
Con la aprobación ambiental en mano, el proyecto entra ahora en una etapa distinta: transformar la autorización obtenida en permisos concretos y posteriormente en obras. Si el cronograma previsto se mantiene, Bahía Coique podría experimentar durante los próximos años una nueva expansión de su infraestructura residencial y turística, con una inversión que alcanzará los US$40 millones.
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