Cobertura sísmica: ¿Su departamento está protegido?
Los recientes megasismos registrados en Japón y Venezuela recuerdan que la prevención sigue siendo clave. En Chile, donde existe una de las normas antisísmicas más avanzadas del mundo, especialistas advierten que asegurar solo el departamento no basta: si el condominio no cuenta con cobertura adicional de sismos para sus bienes comunes, el patrimonio de cientos de familias puede quedar expuesto.


Los recientes terremotos producidos en Japón y Venezuela y sus terribles consecuencias humanas y materiales nos volvieron a recordar que los fenómenos sísmicos pueden ocurrir en cualquier momento. Aunque Chile posee una realidad muy distinta en materia de ingeniería, normativa y preparación, la experiencia internacional deja una lección común: proteger una vivienda no depende únicamente de su construcción, sino también de contar con mecanismos que permitan estar protegidos después de ocurrida la emergencia.
Chile es reconocido mundialmente por sus estrictas normas de diseño antisísmico, las que han permitido reducir significativamente el impacto de grandes terremotos sobre las edificaciones. A ello se suma la Ley de Copropiedad Inmobiliaria 21.442, que exige a los condominios mantener unseguro de incendio para los bienes comunes. Sin embargo, y a pesar de que debería ser obligatoria en uno de lospaíses más sísmicos del mundo, la cobertura contra sismos sigue siendo voluntariay debe contratarse como un adicional.
En ese contexto, desdeSeguros CCShacen un llamado a que las comunidades revisen sus pólizas y evalúen incorporar esta cobertura, entendiendo que proteger un departamento también implica proteger el edificio donde se encuentra.
"Muchas personas contratan un seguro para su departamento pensando que con eso su patrimonio está completamente protegido. Sin embargo, cuando se vive en comunidad existe una parte fundamental de esa inversión que depende del edificio completo: ascensores, estructura, instalaciones, estacionamientos y todos los bienes comunes. Si la comunidad no cuenta con cobertura sísmica, los costos de reparación pueden recaer directamente en los copropietarios",explica Claudia Escobar, Gerente Comercial de Seguros CCS.
Un seguro individual no reemplaza la protección de la comunidad
Uno de los errores más frecuentes es pensar que el seguro contratado para un departamento cubre todos los daños que podría provocar un terremoto.
En la práctica, las pólizas individuales protegen la unidad privada y sus bienes, mientras que los daños estructurales y aquellos que afectan las áreas comunes dependen del seguro contratado por el condominio. Si este no incorpora el adicional de sismo, las reparaciones deberán ser financiadas por todos los copropietarios.
La experiencia chilena demuestra la importancia de esta protección. Tras el terremoto del 27 de febrero de 2010, solo un 24% de las viviendas en las regiones afectadas contaba con cobertura de terremoto. Las pérdidas económicas superaron los US$30 mil millones, equivalentes al 15% del PIB nacional, mientras que la industria aseguradora recibió más de 222 mil denuncias por siniestros y pagó alrededor de US$6.300 millones en indemnizaciones.
"Chile ha invertido durante décadas en construir ciudades más resilientes, pero esa preparación debe ir acompañada de una cultura de prevención. Contar con seguros adecuados permite que las comunidades puedan recuperarse mucho más rápido después de una emergencia, evitando que las familias enfrenten costos extraordinarios para reparar infraestructura esencial", agrega Escobar.
Una inversión que protege el patrimonio colectivo
Según cifras de Seguros CCS, actualmente un 30% de las pólizas de comunidades no considera cobertura adicional de sismo, dejando expuestos a miles de edificios frente a uno de los riesgos más característicos del territorio nacional.
La cobertura permite reparar o reconstruir bienes comunes dañados por un terremoto, incluyendo ascensores, pasillos, estacionamientos, instalaciones eléctricas y otros elementos fundamentales para el funcionamiento del edificio.
Además, contempla situaciones derivadas del propio evento sísmico, como incendios originados tras el terremoto, que pueden aumentar considerablemente los daños y los costos de recuperación.
"Cuando una comunidad está protegida, no solo resguarda un edificio. Está protegiendo el valor de la inversión de cientos de familias, permitiendo una recuperación más rápida y evitando que un evento inesperado se transforme también en una crisis económica de proporciones para los copropietarios", concluye la ejecutiva.
En un país donde los terremotos forman parte de la historia y de la realidad geográfica, revisar las coberturas de los seguros deja de ser un simple trámite administrativo para transformarse en una decisión clave para proteger el patrimonio colectivo. Porque asegurar un departamento es importante, pero asegurar la comunidad donde ese patrimonio existe puede marcar la diferencia cuando más se necesita.
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